jueves, 3 de diciembre de 2009

ADICCION A EL CAFE

Ya sea que despierte en la mañana con el aroma de un café recién molido, que acompañe su almuerzo con una refrescante gaseosa o que se relaje en la noche bebiendo una taza de té, cada uno de estos placeres diarios a menudo tienen un ingrediente en común: la cafeína.
Durante miles de años la gente ha disfrutado de alimentos y bebidas que contienen cafeína. La cafeína es uno de los ingredientes alimenticios más estudiados. Pese a ello, persisten las controversias y las equivocaciones acerca de este componente.
Antecedentes Históricos
Un día, en el año 2737 A.C., el emperador chino Shen Nung se encontraba hirviendo agua cerca de un arbusto, cuando una de sus hojas cayó dentro del recipiente, creando así una bebida de maravilloso aroma y la primera taza de té. El café se originó en el África aproximadamente en 575 D.C. Los granos se utilizaban como moneda y se consumían como alimento. Ya en el siglo XI, los árabes preparaban bebidas a base de café. Y en 1519, los conquistadores del Nuevo Mundo fueron invitados, por el Emperador azteca Moctezuma a probar una bebida a base de chocolate. Las primeras gaseosas con cafeína se crearon alrededor de 1880.
La Cafeína y la Salud
Durante las dos décadas pasadas, se han realizado muchos estudios sobre la influencia que tiene el consumo de cafeína en la salud.
La Administración de Alimentos y Drogas de los Estados Unidos (FDA) incluyó en 1958 a la cafeína en la categoría GRAS, o sea, alimentos generalmente reconocidos como seguros. Un estudio más reciente “no halló evidencia que demostrara que el uso de la cafeína en las bebidas carbonatadas pudiera transformar tales productos en perjudiciales para la salud.”
La AMA (Asociación Médica de los Estados Unidos) tiene una posición similar respecto a la seguridad de la cafeína, y expresó que quienes beban té o café con moderación no tienen por qué preocuparse por el consumo de cafeína, mientras sus otros hábitos de vida (dieta, consumo de alcohol) también sean moderados.
La mayoría de los expertos está de acuerdo en afirmar que la moderación y el sentido común son las claves para consumir alimentos y bebidas que contengan cafeína. Se considera que un consumo moderado de cafeína es de aproximadamente 300 mg, lo que equivale a 3 tazas de café, pero esto dependerá de cada uno y puede distribuirse entre varias bebidas. Los consumidores con ciertos problemas de salud quizás deban consultar a sus médicos antes de consumir cafeína.
“Quienes beban te o café con moderación no tienen por qué preocuparse por el consumo de cafeína, mientras sus otros hábitos de vida (dieta, consumo de alcohol) también sean moderados.”The American Medical Association
Sensibilidad
La sensibilidad de cada persona ante a los efectos de la cafeína no es siempre igual: algunas personas pueden beber varias tazas de café, té o gaseosas en el lapso de una hora y no sentir ningún efecto, mientras que otras pueden presentar efectos estimulantes después de una sola taza. La cafeína no se acumula en el torrente sanguíneo o en el cuerpo, y por lo general, se excreta a las pocas horas de haber sido ingerida.
Es posible que la cafeína aumente la atención en personas cansadas, y mejore el rendimiento de ciertas tareas. Muchas personas sienten que las bebidas con cafeína pueden ayudarlas a permanecer despiertos para estudiar o trabajar. La sensibilidad individual y la frecuencia del consumo determinan el efecto que tiene la cafeína en el sueño.
Las investigaciones de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) indican que no hay diferencias en la tolerancia a la cafeína entre niños y adultos. Los estudios han demostrado que los alimentos y bebidas que contienen cafeína no tienen efecto sobre la hiperactividad ni tampoco, sobre el periodo de tiempo en que los niños ponen atención.
Los padres deben aplicar el sentido común para decidir qué cantidad de alimentos o bebidas con cafeína le dan a sus hijos, tal como sucede con cualquier otro alimento.
Embarazo
La FDA ha establecido que la cafeína no afecta de manera adversa la reproducción humana, a pesar de que la agencia continúa aconsejando a las embarazadas consumir cafeína con moderación.
En tres estudios importantes que incluyeron a más de 15.000 mujeres no se hallaron defectos de nacimiento asociados con el consumo de cafeína, ni siquiera entre las mujeres que tomaban mucho café. De igual manera, otros estudios sobre humanos continúan respaldando la conclusión de que el consumo moderado de cafeína no predispone a las madres embarazadas a abortos espontáneos o partos prematuros, ni tampoco a dar a luz a bebés con bajo peso.
Algunos estudios parecen indicar que niveles altos en el consumo de cafeína podrían retardar la concepción, aunque tales hallazgos no son concluyentes y, a menudo son inconsistentes cuando se toman en cuenta otras variables en los estilos de vida. Las investigaciones del Centers for Disease Control and Prevention (Centro para el control y la prevención de las enfermedades), de la Facultad de Medicina de Harvard y de la Universidad de California en Berkeley, establecen que el consumo moderado de cafeína no reduce las posibilidades de las mujeres de quedar embarazadas.

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